Lo poco que sabemos de Irán: Persépolis, de Marjane Satrapi

Cuando tenía 8 años mi madre llegó a casa con un CD. En la portada descansaba una imagen de una mujer que parecía pensar o recordar una escena familiar. En ella participaban alrededor de un sofá: un matrimonio, un hombre, una anciana y una niña. Los colores oscuros me producían sentimientos negativos. Acostumbrada a la gama cromática a la que Disney me tenía acostumbrada -llena de pasteles y diferentes luminosidades e intensidades-, tanta austeridad se me presentaba como fuera de lugar. Tenía sensación de que yo no era público para esa producción.

 

Tampoco me encontraba completamente descarrilada. Al poco tiempo de ver el filme ya me costaba entender. En la mayor parte por mi educación. También por mi cultura y por la intrahistoria de mi lugar. Occidente muchas veces se extraña de las rarezas de oriente (y viceversa). Pero mi madre seguía enfrascada. Fascinada en la historia que esa niña relataba. Yo seguía inquieta, le preguntaba “¿Esta película es para niños?” Como queriendo esconderme de la realidad que superaba las ficciones banales y mágicas. No recuerdo cuál sería su respuesta; pero sí la firmeza con la que mi madre adulaba la historia. Estas memorias se quedaron como posos de la infancia. Dentro de mi cabeza.

 

No fue hasta hace pocos días cuando redescubrí Persépolis. Estaba haciendo uso de una de las redes sociales que más consumo, Twitter -no por nada personal, considero que hay amplia variedad de testimonios personales que llaman mi atención-, cuando descubrí que una mujer se había sentido identificada con los dibujos  que años atrás a mí se me habían presentado como demasiado crudos para la realidad que vivía. A raíz de eso, revisualicé el filme y quedé tan sorprendida que saqué el libro de la biblioteca. Y lo leí ahí, sin preparciones previas.

 

Contexto social y político de Persépolis

A partir de 1979, Irán sufre una serie de cambios radicales; que tendrán repercusión directa sobre la sociedad. En esta primera parte de la historia, podemos comprender cómo afectan las decisiones políticas sobre la pequeña Marjane Satrapi y su familia. Al ser aún una niña, aborda las situaciones con total desconocimiento, por lo que es sencillo seguir el hilo conductor de los sucesos reales que acontecen históricamente en el país.

Si bien, se trata de un relato autobiográfico; la autora se preocupa porque todos los hilos queden atados. Dentro del papel, al final nos encontramos con un resumen general de los temas que se tratan. Hace una breve explicación con una visión un poco más subjetiva. Contamos con un prólogo creado por David B. (quien la animó a publicar) y un epílogo a color en la misma historia. Allí se recogen los acontecimientos más importantes. Por ejemplo, plasma el cambio que supuso en la familia desde el 79 al 82. Las vestimentas son más oscuras y las mujeres tienen la obligación de llevar el velo.

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Imagen explicativa del epílogo

Por otro lado, en la película trataron de plasmarlo de una forma dinámica. Un ejemplo es la historia que le cuenta en padre a su hija sobre la guerra. Conforme va narrando tenemos una visión de dibujos que expresan directamente a qué se refiere.

 

La familia es la identidad

La identidad cultural supone un papel muy importante para comprender el libro. Debemos ser conscientes de las diferencias iniciales para saber ser completamente empáticos. Lo cierto es que, la autora trata los temas con tanta naturalidad que no se hace complicado sentirse identificado con estos bocetos.

La familia para la vida de Marjane Satrapi queda representada como un pilar esencial. Su propia identidad a lo largo de la vida que nos cuenta es en mayor parte marcada por la familia en la que vive. Sus padres son personas con unos ideales de libertad, que luchan para que ella sea una mujer formada. Quieren que su punto de vista sea crítico y que no acabe subyugada a ningún otro ser humano. Es por eso que sus esfuerzos están enfocados en su formación, en que ella se sienta querida. Cuando pasa dificultades (porque las pasa, como todos) no puede dejar de recordarlos. Cuando siente que sus actuaciones no se corresponden con los valores que ellos previamente les había inculcado, siente un remordimiento que le pesa más que el peor de los castigos. La educación de ella está basada en el amor, en la confianza, en el espíritu de lucha.

No solo sus padres, también su abuela. Esta figura es representada con una fortaleza envidiable. Lejos quedan los estereotipos de mujer mayor que cae en machismos. Esta señora es fiel a sus principios y así quiere que se desenvuelva su querida nieta. No le permite hundirse, caer en el victimismo o en la autocompasión.

La historia familiar hace que la autora y protagonista no pueda dejarse llevar por la pasión de los acontecimientos sin pensar. En ocasiones lo hace, pero rápidamente se ve señalada por la importancia del pasado. Seres queridos para ella han muerto para luchar porque no sean esclavos sin manifestarse.

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Imagen del libro: La importancia de la familia.
La sexualidad y el amor

La visión generalizada en occidente de la mujer de oriente está muy marcada por prejuicios. Persépolis es una medicina para todos ellos. Dicen que el racismo se cura viajando. Leer no es más que eso, viajar.

 

También Marjane se desplaza de Teherán a Austria con apenas 14 años. Ella sufre en su carne lo que nosotros planteamos al imaginar a una mujer musulmana. En su país la represión a la mujer se identificaba porque no podía salir de casa sin llevar el pañuelo. Tampoco podía pintarse las uñas, ni llevar cosas que pudieran dañar la moral religiosa. Porque nuestro cuerpo de mujer tiene ese poder. En Europa las coacciones eran otras.

 

En primer lugar, la lengua. Si bien ella hablaba francés en Austria se habla alemán, esloveno y húngaro. De la mano de la lengua viene mucho más. La religión, por ejemplo. Pasó a vivir una temporada con unas monjas que la seguían juzgando. Esta vez con el plus del racismo. También las costumbres y el modo de vida.

 

Las lecturas eran otras, las ideologías planteaban otros conceptos. Hasta que llega a occidente no conoce a Bakunin ni el anarquismo. Tras haber visto la guerra en su país no consigue llegar a aceptar algunas teorías como el nihilismo. ¿Cómo puede alguien que lo tiene todo llegar a infravalorarlo tanto? Ella estaba fuera de casa, estaba sola. Sufría las banalidades de Austria y la guerra en Irán.

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Imagen del libro donde se representa el espíritu de lucha de Marjane
No obstante, trató de adaptarse. Abiertamente reconoce que no siguió la costumbre de llegar virgen al matrimonio. Ella quería explorar, quería estar segura de sus decisiones. Al volver a Irán (después de 4 años) tuvo conflictos con sus antiguas amigas por este suceso. Físicamente ellas daban una imagen muy occidentalizada. Su revolución era el maquillaje que llevaban y las marcas que portaban. Por dentro no eran así, seguían considerando que una mujer que se acuesta con un hombre que no es su marido está a muy poca distancia de ser una prostituta. Marjane vuelve a sentirse extranjera. Esta vez, dentro de su propio país.

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Imagen del libro, que retrata la docilidad que genera el miedo

Con sus amantes vive situaciones dispares. En la novela gráfica vemos identificados problemas usuales entre mujeres y hombres. Ella simboliza con sentido del humor sus desengaños amorosos. Trata de identificar en qué situaciones se estaba dejando llevar por la necesidad de compañía y en las ocasiones que lo merece, culpa al entorno de estosfracasos. Pero siempre hay una nueva oportunidad, uno puede renacer de las cenizas a las que previamente prendió fuego.

La película y el libro

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Cartel de la película (2007) 
La frase favorita para los culturetas es “el libro es cien veces mejor que la película”. No se lo niego. Pero en esta ocasión, la segunda no deja indiferente. Al verla uno queda con ganas de más, se ve con la necesidad de conocer la historia al completo. Hay dos diferencias que me llamaron la atención.

La primera es el vestido que lleva la pequeña Marjane cuando va a visitar a su tío. En la película es negro, como de luto. En el cómic lo vemos blanco, con topos negros. Aunque es riguroso el traspaso, me parece curioso que le cambiaran el vestuario en ese momento tan señalado.

La segunda es la imagen de dos hombres acercándose a ella en un callejón. No quiero destripar nada, por ello no voy a dar más datos. Este suceso captó mi atención porque llegué a plantearme si había sido abusada sexualmente. En el libro no aparece nada similar, así que supuse que solo era una incorporación que se tomaron la libertad de añadir. En el festival de Cannes, fue galardonada con el Premio de Jurado; obtuvo dos premios César y una nominación -por mejor pelicula de animación- al Óscar.

Marjane Satrapi, la autora

Los dibujos están plasmados en blanco y negro “si fueran a color habría mucha sangre”, admite. Numerosos críticos la han comparado con la tan conocida Mafalda.

Esta tan particular biografía no solo nos muestra una historia interesante, también encarna a una mujer. Una mujer combatiente que no se deja llevar por los entornos en los que se desarrolla. Con esta creación conseguía producir el primer cómic iraní de la historia. Es curioso, porque reconoce que en sus primeros años consideraba que su vocación era la de profeta. Aunque el mensaje que trae no es únicamente su religión, quizás finalmente lo ha conseguido.

 

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