¿Cómo se lee en España?

En Santiago de Compostela – en contra de lo que acostumbra en los pronósticos televisivos- también llueven rayos de sol. No es lo más común pero a veces ocurre. Hoy es uno de esos días. Es marzo y las terrazas están abarrotadas en busca del calor. Voy dando pasos, esquivando las piernas estiradas de los beneficiados. Mi destino es el evento que se imparte en en Consello da Cultura Gallega: “Conversas con José Antonio Millán”.

Al llegar a la sala compruebo que está prácticamente llena. La mitad de caras me resultan familiares, son estudiantes de Periodismo de la USC. Algunos llevan consigo un ordenador para tomar anotaciones. Este hecho, personalmente, lo veo de muy mal gusto. En primer lugar, por el sonido que hacen las teclas. Me siento como en la fábrica de Tiempos Modernos, con máquinas que utilizan a personas para desarrollarse y no a la inversa.

Frente a nosotros, una mesa donde Ramón Villares (presidente del Consello da Cultura Gallega) y Víctor Freixanes (profesor de la Universidade de Santiago de Compostela) se disponen a presentar al invitado. José Antonio Millán: intelectual y profesional dedicado a la lectura, tanto en digital como en papel.

El objetivo de la tertulia es analizar la acción de leer en sociedades contemporáneas desde la perspectiva del horizonte de creación. Para ello, Jose Antonio Millán se ayuda de lalectura.es; un informe coordinado por él y producido por la federación de gremios de editores en España. El documento reflexiona acerca de diferentes aspectos, que él tratará de abordar desde su punto de vista.

Por ello, comienza desmintiendo la fe absoluta que actualmente recae sobre las estadísticas. Lo hace aludiendo a “la paradoja de la farola”: un borracho busca algo que se le ha perdido alrededor de la farola porque allí hay más luz, aunque lo extraviado se encuentra en otra zona; lejos del foco. Así nos recomienda que consideremos estas cifras. Por un lado son necesarias para tener una visión global, pero por otro no son del todo fieles a la realidad.

Estos números esconden letras, hablan de costumbres. Citando al tan conocido Jorge Luís Borges “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’”. En la actualidad, las personas alfabetizadas son cada vez más. Cuando hablamos de este verbo no solo nos referimos a revistas o los libros. Leer un mensaje de texto también es leer. Esta acción no la podía realizar hace unos años la mayor parte de la población. Los libros vivos han ido creciendo, aunque no todos. Los que se publican en gallego siguen siendo menos: por cada uno en esta lengua, encontramos 9 en castellano. Jose Antonio Millán hace hincapié en los porcentajes: el número de librerías ha bajado un 20%. Esa biblioteca pública que nace para dar ayudas encuentra en nuestra sociedad una misión que dista enormemente de la individual. La importancia de los libros recae frente al wifi o a los propios apuntes. Disminuyen los presupuestos, la crisis se ha cebado -una vez más- en aspectos culturales.

Hábitos lectores

El número de lectores frecuentes ha aumentado hasta alcanzar el 47%, predominando el rango de edad comprendido entre los 14-20 años sobre los de más de 65. Las mujeres quedan situadas por encima de los hombres, aunque en España la diferencia entre sexos no es tan marcada como en los países anglosajones.

Los hábitos están perdiendo el papel que se le debería dar en la primaria. Es necesario este tipo de educación ya que biológicamente el ser humano ha de usar equipamiento que están relacionados con otras cosas. No es un instinto, no es como correr. El automatismo, lejos de ser intrínseco, se va ganando. Esto se ve reflejado en la agilidad del lector avanzado frente a la dificultad de los recién iniciados.

Gracias a este suceso, se dan las creaciones de los clubes de lectura. No es necesario formalizarlos, se pueden generar en muy diversos contextos. La agrupación les permite organizar encuentros con los autores o colaborar con editores. Para la selección del ejemplar, basta con la experiencia lectora de los participantes.

El tanslector y los medios

Los fenómenos cinematográficos han tenido efectos negativos sobre esta industria. Por otro lado, han ofrecido una nueva forma de consumirla. Un ejemplo es el traspaso al papel de la tan conocida saga de Star Wars. En distintos videojuegos también se dan estas circulaciones, un ejemplo es el conocido Resident Evil del que posteriormente se extrajo una película.

Por su parte, los medios de comunicación han cambiado las estrategias, utilizando la herramienta de internet. Si nos fijamos en el consumo en red de El País podemos comprobar que la web la transita el 50%, las redes sociales el 20% y el buscador (google normalmente) el 30%. Lo negativo de las nuevas tecnologías es que no se puede saber en qué momento el usuario abandona la lectura. Las encuestas señalan que en la página 24 o 25. Estos datos los utilizan los editores.

Preguntas y respuestas

José Antonio Millán termina la charla invitándonos a hacer todo tipo de preguntas. La mayor parte de los asistententes somos estudiantes de periodismo, por lo que en nuestras dudas se ven reflejadas nuestras inquietudes para con nuestra futura profesión.

La primera reflexión es sobre el precio. Este aspecto no queda recogido en el informe del 2017. El ponente nombra la delicadeza del asunto. El mayor componente en este aspecto recae en la distribución. Un autor tiene el 8% o 10% de beneficios, pero lo mayor queda en la distribución de la librería. Muchos escritores actualmente utilizan un nuevo servicio que consiste en pedir el propio libro en este espacio para que allí lo impriman.

Este suceso repercute directamente en las editoriales, que tienen que saber adaptarse a las nuevas tecnologías. Si bien son una marca que asegura calidad, internet es otra que asegura variedad, instantaneidad y rapidez. Por ello triunfó la transmedia. José Antonio Millán así lo concluye: los índices de hábito lector se enfrentan a la cultura del impacto audiovisual.

“No podría estar más de acuerdo” pienso. Mientras, a mi alrededor, futuros informadores presionan el botón de “apagar”, cierran sus ordenadores, les colocan sus fundas, sus vestidos y una vez más el papel queda huérfano.

 

 

 

2 Comments

  1. Está mal etiquetada es joséantoniomillán y no “juanjosémillan”, te has debido confundir con Juan José Millás

    Hay un error generalizado, (que Millán no comete), que es confundir “leer” con “leer libros” y que el gremio literario acentúa confundiéndolo, (interesadamente), con “leer libros comprados”, en un proceso mental semejante al que aplican al decir que unr libro “pirateado” es una venta perdida. Conceptos que a base de repetirlos sin cesar, llegan hasta honestamente a creerselos ellos mismos.

    Para este gremio, leer los prospectos de las medicinas, o los anuncios de las farolas, no es leer y tampoco lo es leer textos gratuitos que se encuentren por Internet, post, (como este), what App, o libros y documentos, que legal o ilegalmente se bajen de la red. Si viajamos en el Metro de Madrid, el 80% va mirando a su movil, pero para el gremio, no se sabe debido a qué estadísticas, no leen, como mucho juegan a marcianitos.

    Y eso, pese que a la mayoría de la literatura que hay en Internet, no es literatura nativa del medio, pudiéramos considerarla “textos escaneados” y no propiamente textos digitales como los que propone Mariana Eguarás, textos escritos en un lenguaje que pudiérmos llamar netgráfico y no literario, que aprovecha las ventajas del medio. Textos que según Mariana Eguarás, “que sobresalen por su alta interactividad o propuestas que no se ciñen al paradigma de la página, la lectura lineal de una obra y las narrativas que permite este soporte”. http://marianaeguaras.com/appbooks-y-realidad-aumentada-no-todo-son-ebooks/?utm_campaign=shareaholic&utm_medium=twitter&utm_source=socialnetwork

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  2. Muchas gracias por la aportación, ya modifiqué la etiqueta. Es complicado no confundir dos nombres que se asemejan de esa forma. Lo que José Antonio Millán nombraba en su análisis era todo tipo de lectura, acogiendo a la lectura de cualquier tipo de prospecto de farmacia -como usted indica-, por lo que no se verían beneficiado el género editorial.

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