The Riggos: “El problema del rock es que pasó a ser de la clase baja a algo hiper entendido”

The Riggos es un grupo joven de punk rock alojado en Vigo. Está conformado por cuatro miembros Denis Carballás a la guitarra, Arturo Peixoto al bajo y los hermanos Bruno y Yago Costas -voz/guitarra y batería respectivamente- . Me cité con los tres primeros ya que el último reside en Barcelona en una cafetería. Los tres se sentaron en un sofá y mientras las preguntas transcurrían, eran habituales las risas y el buen humor. Fue realmente una charla amena sin lugar a dudas. Tocan en el Festival Noroeste poco antes que ni más ni menos que los Kaiser Chiefs, su mayor bolo con diferencia hasta la fecha.  La media hora que estuvimos charlando mientras comíamos patatas y los 40 Principales estaban de fondo me bastó para descubrir a tres chavales normales y muy accesibles. Eso es exactamente  lo que a veces falta en el mundillo musical. Normalidad.

Ahora sois miembros de The Riggos y habéis participado en varios grupos con anterioridad pero ¿cómo comenzasteis a tocar?

Bruno Costas: Cuando tenía once años, mis padres me regalaron una guitarra y me apunto al consevatorio. Allí me enseñan las cosas básicas. Cuando me aburrí, lo dejé y cambié de rollo.

Arturo Peixoto. Yo tenía instrumentos en casa y siempre andaba por ahí trasteando un poco. A los once años, di lo suficiente la vara para que me comprasen un bajo y me apuntasen a clases. A partir de ahí nada conocí a Bruno, empezamos a tocar en grupos juntos y a partir de  ahí todo rodado.

Denis Carballás: Yo vi a un rastafari tocando en la puerta de mi colegio. Me gustaba lo que hacía y pedí que me regalaran una guitarra.

¿Y como surge el grupo?

B. C.: Lo montamos hace seis años mi hermano, yo y dos chavales más. Ahora en vez de ellos, tenemos a estos dos tíos que no sé ni cómo llamarles (risas). Primero nos trajimos a Arturo y el verano pasado, entró Denis.

¿Ha habido evolución musical a lo largo de esos seis años?

B.C: Sí, pero ya por el hecho de no ser los mismos. Ellos dos no tienen nada que ver con los que estaban antes. Realmente nos adaptamos a lo que nos mola a los que estamos. Arturo es más punky y este otro es más rarito… hace blues.

¿Cuáles son vuestros referentes musicales?

A.P.: Lo que más he escuchado algo de mi vida ha sido punk rock o cosas provenientes de una base rockera. También he metido hardcore, metalcore, cosas muy burras y luego cosas también muy raras. Eso sí, todo ha sido melódico.

D. C : Maluma Daddy Yankee… (risas) No, a ver punk y blues tanto viejo como nuevo. Un poco de todo menos reggaeton que ni tocarlo. Bueno, en realidad, de vez en cuando sí.

B. C: Yo soy un poco más como Arturo. Sobretodo música derivada del punk rock. Grupos rollo The Offspring y tal pero si cae Amaral, siempre es bienvenido.

D. C: Imposible no caer en Amaral.

¿Hay alguna anécdota destacable que haya ocurrido en vuestras actuaciones?

A.P: Las mayores anécdotas están en el modus operandi del pre concierto. Recoger a Yago, meterlo a ensayar como un loco y al día siguiente ponerlo a tocar. Los días antes del concierto son frenéticos

B.C: Hubo una canción que la preparamos una mañana a saco y al día siguiente la tocamos. Tenemos ensayos muy limitados y tenemos que comprimirlos mogollón.

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Denis, Arturo y Bruno (De izquierda a derecha). Fotografía de Ledicia Díaz

 

Dado que todos escucháis punk, sabréis mejor que yo que nació teniendo una actitud contestataria ante la sociedad y los abusos. A pesar de que no tenéis un mensaje político explícito en vuestras letras, ¿creéis que esa actitud debe estar presente en un grupo de música?

A.P: No. Cada género surge por unas razones pero cuando se hace popular es imposible que esa idea sea homogénea. La gente que lo imita no viene de la raíz por lo que tiene otras inquietudes y otros gustos. De ahí vienen que los géneros desaparezcan, nazcan y muten.

D. C.: Yo creo que está guay dar un mensaje político en las canciones pero también tiene que haber un punto de pasárselo bien. A mí me mola que los conciertos sean muy diferentes de la vida real porque ésta es una putada. Los concibo como un como un punto de desconexión. Ese momento en el que te descojonas, por ejemplo, de que un tío lo dejó con su novia.

¿Qué pensáis de que grupos del estilo de Taburete triunfen? No desde un punto de vista musical sino sociológico. Sobretodo entre la juventud.

D. C: Una cosa es ir a un concierto a desconectar pero la peña que va un directo de Taburete ya está narcotizada. Es terrible. Es como que no van un concierto: van a escuchar la música más insípida el mundo tocada por la persona más pija del mundo. El problema del rock es que pasó de ser de la clase baja a algo hiper popular y entendido. Se peca de eso. Toda la escena indie que salió ahora tiene cosas guays pero es toda de gente encamisada e hiper forrada.

A.P.: Es justo esa fórmula: el año que viene cambiarán la gente y los grupos pero va a ser siempre lo mismo. A nadie le va a importar el mensaje que den. Ni siquiera el nombre del grupo. Cada año hay uno famoso cambiando. Antes fue el indie y también está pasando con el rap y el trap. Serán las mismas salas donde se haga. El público va a lo que se ponga de moda.

En breve tocaréis en el Festival Noroeste compatiendo cartel con grupos como Kaiser Chiefs o The Jesus & Mary Chain. ¿Cómo surgió la oportunidad de tocar en un sitio tan importante?

B. C.: Un día, Denis encontró un concurso de una radio de A Coruña y mandó un par de temas. Meses después, cuando ya no nos acordábamos de nada, nos habla y dice “me acaban de llamar del Noroeste y vamos a tocar con los Kaiser Chiefs”. La verdad es que al principio no me lo creía.

D. C.: Yo tampoco. Hasta que llegó el correo oficial, la verdad es que no me fiaba.

¿Y qué expectativas tenéis de esta experiencia futura?

B. C : Básicamente pasárnoslo bien en un escenario grande. Ver que la gente también lo hace y que al menos nos dan una oportunidad para enseñar lo que podemos hacer.

D. C: Tocar en el festival en sí ya me parece la panacea. Cuando mandamos el mp3 que enviamos no pensábamos que fuese a sonar la gaita. Al principio creímos que iba por sorteo pero no, fue con jurado. Si ellos consideran que les podemos gustar a la gente… bueno seguro que algo falló (risas). Con nuestro batería viviendo en Barcelona y todo lo que supone eso, de verdad, estamos más que agradecidos.

A vosotros os ha caído esto del cielo pero ¿consideráis que hay, en general, oportunidades para bandas jóvenes en el panorama musical?

B. C: Alguna hay.  Algunos festivales dan apoyo y demás pero son muy escasas. En Vigo tenemos unos maravillosos conciertos en el Parque de Castrelos como los de los Cristian Fighters(sic) que dijo Abel Caballero -alcalde de Vigo-. Pero no hay ni un solo grupo pequeño al que se le dé una oportunidad de lucirse. Si pones a una banda veinte minutos antes de esta gente, tendrán mucho público. Sidonie una plaza está muy bien pero siempre se puede ayudar con algo más.

D.C: Los ayuntamientos siempre tienen un pequeño margen en su presupuesto. Parte de él se podría invertir en apoyar a grupos y más en Vigo que hay a cascoporro. Pero prefieren hacer una rotonda. En vez de traer a Carlos Vives o Luis Fonsi en una noche, puedes dar un concierto con doce bandas viguesas que te vale mucho menos. Aunque no vendrá gente a hacerse selfies con la bicicleta, claro.

Entiendo que vosotros no tenéis los suficientes ingresos para vivir de esto.

A.P: Hay bandas de gira todo el todo el año que tienen que tener otros trabajos entre semana para poder permitírselo. Yo creo que los grupos los únicos que salen -y más en nuestro género- es porque un grupo extranjero los pilla de teloneros y los mueven ellos internacionalmente. A nivel nacional está bastante difícil la cosa.

¿De quién es la responsabilidad de que la situación sea así?

D.C: Hay un apoyo nulo de instituciones y ya no hablo de política, todos sabemos que la cultura en este país es el último mono. Lo que pasa es que a las instituciones privadas no les dejan funcionar si no llevan a los tres cabezas de cartel de siempre. Al ser músico eres autónomo y serlo en España es una putada. También creo que hay una parte de culpa en el público. Los festivales se petan con 60.000 personas pero luego esa gente no te va a una sala. Si hubiera un circuito de salas guay, la música podría salir a flote. También tienen responsabilidad los medios de comunicación. Se ponen en bucle canciones como Despacito, que siempre pienso que no la voy a escuchar cuando salgo de casa pero ahí está siempre, acechando. Si pusieran bandas más desconocidas sería una buena ayuda. No pido Prime Time pero tampoco los horarios de los conciertos de Radio 3 a las tres de la mañana. Una difusión normalita. Si te gusta lo ves y si no, te pones Sálvame.

A.P:  Yo creo que no se le puede culpar al público de que no le guste algo. Pueden ser unos incompetentes, unos ignorantes o lo que sea. Pero no les puedo echar la culpa porque tampoco la tienen. Ellos no son los que están inculcando valores con los que se educan. La falta de legislación sí es un problema. Los ayuntamientos no tienen la responsabilidad corporativa de meter bandas locales. Solamente con hacer eso, ya se incentivaría todo.

 

¿Como veis a The Riggos en algún tiempo?

B.C: Está todo por ver. Sacaremos nuestro maravilloso disco en septiembre que nuestro maravilloso público seguro que se comprará (risas) No, pero es el punto de inflexión. Será el momento en el que tengamos algo que la gente podrá escuchar porque por el momento solamente tenemos dos canciones subidas a Youtube. Después de ese momento hazme la pregunta otra vez y ya te cuento.

 

 

 

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