Vendiendo piedras

Llevo varios meses intentando colar en estos artículos de forma meridianamente conexa este tema y, a falta de éxito, hoy ya lo suelto a bocajarro: ¿Cómo consiguieron Kevin Eastman y Peter Laird construir un pequeño imperio de ficción de tanto éxito alrededor de las TMNT, las Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes por sus siglas en inglés? Tortugas con nombres de artistas del renacimiento italiano, cuyos enemigos son hombres-jabalís en Nueva York. Alguno dirá que no eran los héroes que queríamos, pero sí los que necesitábamos.

Portada de uno de los cientos de cómics de TMNT.

Desatranques Jaén empezó su andadura en redes en el 2006. Hoy cuenta con 46 mil seguidores en Twitter, villancicos virales y merchandising propio. Porque lo rocambolesco y absurdo es universal; es comprensible sin muchas palabras, sin ninguna incluso. Nos sentimos identificados en esa ausencia y desconcierto, nos representa. Todos vivimos en un submarino amarillo, y aunque no sea verdad, todos vivimos en un submarino amarillo. Aún mejor todavía, los mensajes sinsentido son epidémicos. Nos fascina el éxito de aquello descabellado, y esa fascinación le reporta más éxito si cabe.

Tiene guasa el asunto.

En realidad todo es a priori y en su novedad absurdo. Dibujar estampados de fruta en los calcetines, fumar hojas secas quemándose, los pendientes. Hasta la alcachofa de la ducha, que imagino confundiría a muchos en su época acostumbrados a sus bañeras y ríos -o a no lavarse-. Al final la innovación juega un partido extraño consigo misma y el sentido, una estridente combinación de emprendeduría e ingenio.

Rafaël Rozendaal vende webs como obras de arte, sitios con urls como “www.notneverno.com” y efectos dispares correspondiendo a las interacciones del ratón; y no es el único que cotiza este mercado ¿Y un multiverso de superhéroes que incluye a dos insectos, el hombre araña y el hombre hormiga, a un dios vikingo extraterrestre y a una espía rusa? 20 mil millones de dólares facturados por ahora, ¿cómo no nos iba a enamorar? Azúcar, especias y muchas cosas bonitas. Disfruto imaginándome a Quentin con un lápiz emborronando los guiones de sus creativos hasta que pierdan el sentido y se vuelvan a encontrar solos. Que alguien llame al Señor Lobo.

En 1975, cuando en España florecían las democracias y transiciones en todos los parques, Gary Dahl empezó a vender a $3,95 rocas. Rocas como mascotas, pet your rock. Con guía de cuidados incluida. Llegó a facturar 15 millones, lo que para la época eran unas cantidades obscenas. Siempre acabo hablando de dinero, vaya deje.

Gary Dahl vendiendo rocas.

Concluir una correlación entre los disparates y la gloria sería poco razonable y serio, pero este artículo bien se merece ese despropósito. Así no tendré que esforzarme en respaldar mis palabras, se sustentarán solas si quieren. Pessoa concluyó -un par de lustros antes de Camus al que se le suele otorgar la titularidad de la corriente filosófica del absurdismo, y tomándose todo esto mucho más a pecho- que efectivamente la vida carece de sentido y que por eso tampoco merece la pena suicidarse. Qué alegre.

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